"Jornadas Centro Oro"
Repensando nuestra práctica - Noviembre de 2009
Palabras de Apertura
Dr. Octavio Fernández Mouján
¿Por qué más que nunca hay que repensar nuestra práctica?
Porque ha cambiado el concepto de realidad. Los nuevos paradigmas de la ciencia respecto a la física que de “mecánica” se transformó en “cuántica” nos dejo sin fundamentos materiales observables. También los nuevos paradigmas de la filosofía nos dejaron sin los fundamentos de la metafísica y la razón última de las cosas. La nueva cosmología también nos quitó una realidad dada de antemano para ofrecernos otra en permanente expansión. Si no partimos de un nuevo concepto de realidad, la representación de ella para poder pensarla, está fallada y además nuestras intuiciones no las podemos desarrollar, pues no tenemos elementos realistas para hacerlo. Como le pasó a Freud cuando definió en segunda tópica el concepto de “Ello” como “caos pulsional”. Solo pudo desarrollar y enriquecer la práctica clínica con sus ideas sobre pulsión, pero del “caos” jamás habló más, ¿no quiso o no pudo? No pudo, dado que la física mecánica es la que definió el concepto de realidad como algo dinámico apto para desarrollar sus ideas sobre pulsión. La teoría del caos hoy si nos ayuda a pensar nuestra práctica, pues es hija de los nuevos paradigmas generados por la física cuántica. El caos lleva implícito un orden que no está dado.
¿Cuáles son los aspectos más importantes que nos ubican ante otra realidad?
- Desde la apertura del átomo, último reducto de la materia, el hombre de ciencia dejó su lugar de observador, apareció una realidad “partícula-onda” que no se puede observar, pues nos incluye como parte de ella. Además nos sacó la certeza que nos daba el cálculo de lo objetivo y pasó a tener importancia lo probable o posible a partir de una realidad última donde la velocidad de las “partículas” es tal que “todo tiene que ver con todo” y su transformación en “onda” (energía) es constante permitiendo “saltos cuánticos” donde la realidad se sigue generando. Ahora, además de lo dado, que se puede representar está lo dándose, imposible de representar, sólo vivenciar para intuir. La energía vital (onda) y la materia (partícula), no están separadas, solo son diferentes sin perder la unidad. Dos formas de aparición de la realidad última y entre ellas la capacidad de generar una nueva forma o materia susceptible de ser percibida, representada y pensada. Lo que perdimos en objetividad y posibilidad de cálculo y lógica, lo ganamos en nuestra capacidad de interpretar acontecimiento creativos.
- Con la aparición del existencialismo (Kierkegaard) y la filosofía del ser (Nietzsche, Heidegger, Levinas) el sujeto humano deja de estar sujetado por un objeto, otro que lo constituye. Existimos y somos “con” y no “por”. Consecuencia de esto, el deseo de alcanzar la verdad objetiva y la satisfacción libidinal son superadas ampliándose en “el anhelo de ser más con los demás”. La experiencia participativa o comunitaria que no se puede percibir, representar y pensar con la razón, es sin embargo vivenciada por el ser siendo con su circunstancia de vida que lo diferencia en su singular captación de la experiencia, pero sin perder la identidad solidaria o comunitaria. Es desde la experiencia comunitaria vivida desde la singularidad del ser que intuimos el acontecimiento creativo de una realidad en permanente transformación creativa. El impacto epistemológico de este enfoque de la realidad es enorme, pues se parte de lo general del que somos parte, a lo particular que intuye nuevas formas.
- Por último, la nueva cosmología nos inquieta aún más del cómodo lugar de observador. El cosmos no está dado, tiene un origen “explosivo” denominado Big-Bang donde partículas elementales y energía se combinan generando nuevas formas más compactas y en permanente expansión. El cosmos y el caos no se oponen, el primero es el aspecto explícito de la realidad implícita y ambos en permanente creación de nuevas formas. Lo dado y lo dándose se retroalimentan, igual que el suceso y el acontecimiento, es decir lo que se desarrolla y resignifica (suceso) y aquello que se crea (acontecimiento). Esta visión nos permite diferencia e integrar lo originario en todo acontecimiento y el origen o causa de todo suceso susceptible de ser explicado. A este momento originario (contexto de creación) podemos volver en cada deconstrucción o crisis vital de cualquier estructura dada.
¿Qué consecuencias inmediatas tiene esto en nuestra práctica clínica y desarrollos teóricos? La tranquila “relación terapéutica” entre el terapeuta y el paciente está cuestionada, pues se “duda” de la observación de un Yo y la posterior identificación, o también se “duda” del estado de sujeción de un sujeto respecto a un objeto (otro) que lo constituye. Deuda existencial que nos abre “al encuentro terapéutico” donde participamos con nuestros pacientes de un “aquí y ahora” inédito donde es posible el acontecimiento que hay que interpretar de alguna manera. Este giro sin oposición de la relación al encuentro terapéutico está en resonancia con la famosa sentencia de Gastón Bachelard: “el mayor obstáculo para el conocimiento es el conocimiento previo”. Por eso rescatamos la duda existencia que nos libera de toda objetividad determinante propia de una “relación”, y nos lleva a vivir un encuentro sin nada dado de antemano. Ha un “aquí y ahora” que se está dando “con” el otro y también un “aquí y ahora como entonces” que se repite. Ambas circunstancias son interpretadas de diferente manera. Interpretar la experiencia inmediata del acontecimiento supone una intuición que simboliza la que se está viviendo para luego poder desarrollar en un razonamiento lógico. Interpretar el suceso terapéutico que se repite requiere una explicación que resignifique lo que estaba oculto.
Siempre se creyó en ciencia que la realidad estaba dada y que el proceso era descubrir lo oculto, hoy se piensa más allá sin renegar de esto, es decir que el progreso o la cura (para nosotros psicoterapeutas) incluye además una realidad que se está dando y que construimos “con”, no solo nos constituye. Hablamos, no solo somos hablados por el lenguaje. |
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