Centro Oro
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Directora de Científica: Lic. Norma Mondolfo
Textos

Jornadas Centro Oro 2010 “Figuras del otro”
Sábado 13 de noviembre de 2010

“Lalengua y los metalogos de Bateson”
Lic. Gabriel Peskin

 

Les quiero contar cómo me afectó la noticia en que me encomendaron preparar este trabajo para unas jornadas realizadas en Israel, el invitado fue en ese momento Alexander Stevens, psicoanalista belga. El trabajo lo rehice para ser presentado en estas Jornadas de hoy.

La nota decía  así: “El trabajo debe tratar sobre la mención de Bateson en la pagina 126 de la versión francesa de Encore y los diálogos Platónicos.” Me sentí perplejo. En blanco.
Si puedo decir algo acerca de lo que sentí es “y eso con que se come”.  Expresión  en  portuñol, origen de mi lalengua materna.

Les estoy contando que una noticia escrita que recibo, unas letras que de entrada no se anudaban a nada, que no tenían sentido por un instante,  hicieron un efecto en mi cuerpo, es decir un afecto. La expresión que logre escribir de ese afecto  tiene el valor de signo para los que tienen una lalengua materna  en común, la expresión no vale por el significado sino por aquello que alude. “Y eso con que se come” es un signo de la presencia de un hablante. Mientras que a los que tienen otra lalengua materna (cualquiera sea, en ese caso el hebreo), les explico lo que emití, y lo reciben en una explicación hecha de lenguaje. Es como un chiste explicado. Cito:

“Lalengua sirve para otras cosas muy diferentes que la comunicación. Nos lo ha mostrado la experiencia del inconsciente, en cuanto está hecho de lalengua,… para designar lo que es el asunto de cada quién, lalengua… materna”. (XX. La rata en el laberinto)

 “El inconsciente es testimonio de un saber en tanto que en gran parte escapa al ser que habla. Este ser permite dar cuenta de hasta dónde llegan los efectos de lalengua por el hecho de que presenta toda suerte de afectos que permanecen enigmáticos. Estos afectos son el resultado de la presencia de lalengua en tanto que articula cosas de saber que van mucho más allá de lo que el ser hablante soporta de saber enunciado”. (XX. La rata en el laberinto)

Se trata, en este seminario XX sobre, ¿qué uso tiene lalangue?, ¿para que sirve? Lalangue es esos primeros laleos, balbuceos y ruiditos que hacen los bebés. También palabras sin sentido que no comunican, que preceden al lenguaje, esas palabras que hacen signos de la presencia de un ser viviente (un ejemplo de mi hija, ya mayor que un bebe, decía “umpria” cuando la hamacaban, palabra de lalengua que en lenguaje es la palabra ultima. La decía para decir que la próxima es la última y conseguir que la hamaquen una vez más)       
Dice Lacan en el seminario Aún “la rata que hace signo de su presencia poniendo la patita en el botón que corresponde para recibir la comida”. Lalangue y el goce del cuerpo van juntos, el efecto del significante sobre  el cuerpo de goce. De esto habla Lacan en el capítulo 11 “La  rata en el laberinto”. La lalengua es una palabra que inventa Lacan para designar el significante produciendo goce precediendo al lenguaje. Para él, el lenguaje es una elucubración de saber acerca de lalengua. Mientras que la lalengua no tiene enunciación, no se la puede decir, en tanto el lenguaje con su gramática y su sintaxis hace posible enunciarlo, decirlo.
Un ejemplo que tengo para el uso de la lalengua, el origen de mi apodo. Mi nombre de lalangue. Yo tenía menos de un año y cuando me llamaban por el nombre con el que fui inscripto en el registro civil y no daba respuesta. En cambio cuando escuchaba la palabra “chiche” respondía mirando a quien la pronunciaba. “Chiche” quiere decir en Bs. As. “juguete”. Es un apodo común en mucha gente. En mi caso yo giraba la cabeza, daba ese signo como respuesta. Supongo, es decir interpreto,  que  giraba la cabeza porque me interesaban los juguetes. La  palabra designaba al juguete y yo giraba la cabeza al que emitía ese  signo. El giro de la cabeza era signo para el que decía “chiche”. Chiche es el significante que representa el sujeto que se produce como respuesta de lo real, el sujeto que acaba de surgir del objeto que yo había sido en manos del Otro encarnado en quien me tuviera en brazos o me vigilaba.
Quedó así fijado mi nombre en la familia y en los amigos. A tal punto que mis esfuerzos por desprenderme de ese nombre “Chiche” cuando crecí fueron inútiles, quise que me llamaran Gabriel. Por ejemplo en el colegio secundario, la facultad, mis amigos, me seguían llamando  Chiche. Toda mi familia y mis compañeros del movimiento sionista  que   fueron a vivir a Israel,  me llaman Chiche aun hoy.  Una vez recibí una derivación de un  paciente,   en el teléfono pregunta por el Dr. Chiche Peskin,  en ese momento sentí  embarazo. Sentí que una intimidad era llevada a lo público. Como pasa ahora con este trabajo. Me emociono.
Para completar mis experiencias tempranas de lalangue. Mi abuela cocinaba repollo relleno, lo que en castellano se llama “niños envueltos”. El  nombre  “niño envuelto” de algo hecho para comer siempre me resultó siniestro Yo lo escuchaba en polaco como “olipche”. El nombre que yo pude en mi lalangue emitir para designar al “olipche” es “chapepe”. Es lo que me permitió nombrar lo que yo quería comer. A la hora de contestar que quiere comer Chiche, respondía “chapepe”. No esta nada mal. Había alcanzado un poco más que el nivel de la rata en el laberinto. Eso hizo que se inscribiera en la lalengua de toda la familia la cual a partir de mi emisión llamaba “chapepe” al “olipche”
Del uso de lalangue me quedo un nombre que me designa y otro nombre que designa una comida que me gustaba.
Y podía usar esas palabras para  la comunicación. Pues había sido nombrado por el Otro, nombre que me designaba y yo podía formular una demanda al Otro designando lo que me apetecía. Señal que ya había salido del  autismo.
Yo  trabajaba en Misholim, el cual es un jardín de infantes diseñado a partir una forma de trabajo llamada y descripta por Antonio Di Ciacia como “Practica a varios”. La cual  usaban y usábamos los lacanianos. Para intentar lograr alguna practica con niños autistas y psicóticos. Los niños se aceptaban entre los 2 a los  5 años. Se puede practicar con psicóticos adultos a los fines de diversificar la transferencia.
Escribí  algo de mi práctica con uno de los  chicos con los que trabajaba y presente el trabajo escrito  en otra  jornada sobre niños autistas y psicóticos a la cual asistieron Stevens y gente de su equipo.
Se trataba de un niño que se metía en la boca, tierra, arena, piedras, solía chupar agujeros en la pared, clavos o cualquier elemento saliente de la pared. Lo sorprendente es que había una sola cosa que rechazaba ponerse en la boca, era el “no- tomate” bajo cualquier forma de preparación. Recuerdo la intervención de Stevens que indicó que así el niño designaba el tomate como recorte de un significante en lo real. El tomate por la negativa. Se producía así un sujeto como respuesta de lo real. Bajo la negativa al tomate se presenta el significante que representa al sujeto. El no- tomate es el significante único que se recortaba en la continuidad de los objetos del mundo, que se hace signo de ese sujeto.
Cuando leí este capitulo del seminario me pregunté qué diferencia había en como  trabajábamos en Misholim y como trabajaba el experimentador de la rata en el laberinto. Lacan dice que el experimentador es el científico que quiere saber sobre el ser, en este caso el ser de la rata.
Lacan hace sobre la pregunta sobre el saber el eje de la clase, dice: “¿cómo puede hacer del ser un saber?”. Y dice que el científico sustituye la pregunta sobre el saber del ser por el aprender. El saber del organismo rata, el saber hacer de la unidad ratera le permite sobrevivir en su ambiente de rata. El experimentador sustituye el saber  hacer de la rata por el aprender a dar el signo al experimentador. Puesto que la rata tiene que aprender en el experimento los signos que debe emitir para conseguir lo que le interesa: su comida.

Me pregunté si lo que hacíamos en Misholim es un laberinto como el de la rata, puesto que armábamos experiencias, circuitos en los que acompañábamos a uno de los chicos. Y se repetían a diario los mismos circuitos. Por ejemplo, ir hasta el almacén de la esquina, entrar, comprar algo, salir, ir a los juegos de la plaza, volver. Esperábamos del hacer del niño algún saber hacer pero de entrada nos planteamos que no íbamos a educar. No tratábamos  que el niño aprenda algo ni que nosotros le fuéramos a enseñar. Ya habíamos leído este capítulo de Encore y lo que dice Lacan “El saber, ¿como se enseña eso?”. La pregunta que hace allí Lacan  es si se puede enseñar el saber. Entonces no adiestrábamos al niño para que haga algo y por lo tanto iba a conseguir otra cosa. Esperábamos lo que dice Miller en “¿Producir el sujeto?” “el sujeto tiene que emerger del ser vivo,...surge de su estatuto primero de objeto. El sujeto tiene que emerger de la causa del deseo de la madre, de la “charla” con la que ese deseo esta hecho. ... la producción del sujeto a partir del objeto “charla” del deseo.”
“Charla” son las palabras de lalangue que emiten los adultos que les hablan a los bebes, esta charla es  tan rara como los balbuceos  y grititos, imitando como los bebes emiten sonidos.  “Si tiene que nacer de “lo que el sujeto fue para el Otro en su erección de ser vivo”... Uno se dirige a lo real (el bebe recién nacido) a partir de lo simbólico ¡y lo real responde!”. Esto quiere decir que no esperábamos el signo de lo que aprendió el niño. Esperábamos  cómo en ese ser vivo, que tiene un cuerpo real se podía llegar a producir el sujeto como respuesta de lo real, provocado por el significante. Y eso es como por medio de nuestra propia lalangue de adulto emitimos hacia el bebe ¡ajó! Bu, cantito, tonos de graves agudos, etc. Y otras unidades de lalangue del adulto buscando que el bebe sonría, o diga algo en su lalangue como ba, bu, o un eructito.
Pero no nos era posible lograr esto con un diálogo  con el niño en cuestión. Lacan en Encore dice  del diálogo que es hacer decir al otro, al interlocutor, una respuesta que se supone que sabe, que encarna y responde a lo que motiva la pregunta del emisor. Y  agrega “....el diálogo clásico, el platónico, demuestra no ser diálogo...” Platón escribe que Sócrates preguntaba al esclavo ignorante un saber del triangulo que el esclavo sabia. Conduce al esclavo con sus preguntas de modo que el mismo conteste “intuitivamente” pero para los pasos no intuitivos, en los que se necesitan operaciones simbólicas el esclavo no puede responder.
La experiencia de lalengua es otra que la comunicación, la réplica. Bateson forja un “diálogo” que termina no siéndolo, entre un padre y una hija. Al contrario de los diálogos platónicos en los que se supone en el interlocutor un saber, el saber de la idea platónica previa a la existencia del sujeto, ese saber que se iría develando con las preguntas del locutor en un diálogo en el que por último  el preguntado responde con su saber no sabido por él mismo.
En el ejemplo de metalogo  que presenta  Bateson   da un ejemplo. Se trata de que no hay dialogo posible,  él tiene “conlocutor”, neologismo que indica que no hay interlocución.  
Voy a ser muy breve en algunos recortes, no puedo sustituir que Uds. lean este libro.
Hay en los metálogos frases como

“H: ¿por que los franceses mueven los brazos...cuando hablan?
P: le dice algo (al otro) acerca de cómo se siente.
....la noción de que el lenguaje esta compuesto de palabras no tiene ningún sentido:... el lenguaje es en primer y principal lugar un sistema de gestos. Los animales, después de todo, tienen solamente gestos”

Creo que por eso Lacan en el seminario del Revés del psicoanálisis (XVII) dice que su perro habla. (Eduardo Canónico aporta en la discusión que también dice Lacan que es el único que sabe que el, Lacan  va a morir)
   No me puedo extender en toda la riqueza de los ejemplos de Bateson, lo importante también es la forma en que a medida que las preguntas y las respuestas se suceden no hay ninguna aclaración del sentido, todo termina en un no entendimiento los dos que metalogan y  en cada uno de ellos.
La redefinición del inconsciente que Lacan hace en este seminario, como el saber inconsciente esta estructurado como lalengua. Definición que incluye un inconsciente que goza y habita un cuerpo, un cuerpo afectado por el significante también aparece en  Bateson.

“P:..  ¿Qué es lo que produce enojo?
… la confusión debe ser motivo de enojo.
H:... tu dijiste que lo que la ciencia hacia era poner las cosas en claro”.

Acá el metálogo se refiere al partido de críquet que se juega en Alicia en el País de las Maravillas, en el que los palos eran flamencos, las pelotas eran erizos y los arcos eran soldados, en el partido esos elementos vivos se movían por su cuenta en forma imprevisible.

 “H: ¿Todo tiene que estar vivo para crear una verdadera confusión?
.... Tú dices que es importante ser claro acerca de las cosas. Y te enojas con la gente que borronea los contornos. Y , no obstante, pensamos que es mejor ser imprevisible y no como una maquina. Y dices que no podemos ver los contornos de nuestra conversación hasta que no esté terminada. Entonces, no tiene importancia que seamos claros o no. Porque , en tal caso no podemos hacer nada con respecto a todo eso.

Acá viene entonces la conclusión no típica en el diálogo platónico.

P: si, ya se... y yo mismo no lo entiendo... Pero finalmente ¿quién quiere hacer algo con respecto a todo eso?”

Normalmente lalengua queda reprimida, es inconsciente y en análisis lo que hacemos es un intento de hacer desfallecer los semblantes, las palabras del lenguaje en tanto tienen significados y estos son varios hacen que toda palabra sea una mascarada con un semblante o apariencia, en análisis intentamos hacer caer el semblante de la palabra para llegar a la homofonía de la lalengua que aparece reprimida por el lenguaje. Por eso Lacan tiene un seminario (XVIII) que se llama “De un discurso que no fuera del semblante (o apariencia)”. Se trata de si se puede lograr del discurso la aparición de un elemento de la lalengua.
En el Seminario III de las Psicosis, Lacan tiene un ejemplo de lalengua mucho antes de haber forjado la palabra lalengua, acá aparece como lengua primitiva, infantil. Lo cito

“El hombre del dialecto corso”

“Vimos en mi presentación, el otro día, un enfermo grave.
Era un caso clínico… que de algún modo hacia jugar a cielo abierto el inconsciente, en su dificultad para pasar en el discurso analítico. Lo hacía jugar a cielo abierto, porque, debido a circunstancias excepcionales, todo lo que en otro sujeto hubiese estado reprimido, estaba sostenido en él por otro lenguaje, ese lenguaje de alcance…reducido que se llama un dialecto.
En esta ocasión, el dialecto corso había funcionado para este sujeto en condiciones que acentuaban aún más la función de particularización propia de todo dialecto… había vivido desde su infancia en París, hijo único de padres sumamente encerrados en sus leyes propias, quienes utilizaban exclusivamente el dialecto corso. Las perpetuas querellas de ambos personajes parentales, manifestaciones ambivalentes de su fuerte vínculo y del temor a ver llegar a la mujer, el objeto extranjero, se desarrollaban a cielo abierto, sumiéndolo del modo más directo en su intimidad conyugal. Todo esto en dialecto corso. Nada de lo que sucedía en la casa se concebía sino en dialecto corso. Había dos mundos, el de la elite, el del dialecto corso, y luego lo que sucedía fuera.
Esta separación todavía estaba presente en la vida del sujeto, quien nos relató la diferencia de sus relaciones con el mundo cuando estaba frente a su madre y en el momento en que se paseaba por la calle.
¿Cuál era el resultado? …. Resultaban dos cosas. La primera…, era la dificultad que tenía para volver a evocar cualquier cosa en el viejo registro, es decir, para expresarse en el dialecto de su infancia, el único que hablaba con su madre. Cuando le pedí que se expresase en ese dialecto, que me repitiese comentarlos que había podido intercambiar con su padre, por ejemplo, me respondió: no puedo sacarlo. Por otra parte, se veía en él una neurosis, huellas de un comportamiento que permitía adivinar un mecanismo que puede llamarse —… con prudencia — regresivo. En particular, su manera peculiar de ejercer su genitalidad tendía a confundirse en el plano imaginativo con una actitud regresiva de las funciones excremenciales. Pero todo lo que es del orden de lo que está habitualmente reprimido, todo el contenido comúnmente expresado mediante síntomas neuróticos, era perfectamente cristalino, y no tuve dificultades en hacérselo expresar. Le era mucho más fácil expresarlo debido a que estaba sostenido por el lenguaje de los otros.
Utilicé la comparación con una censura ejercida sobre un periódico, no sólo de tiraje sumamente limitado, sino redactado en un dialecto que sólo sería comprensible para un número exageradamente mínimo de personas. El establecimiento del discurso común,… del discurso publico, es un factor importante en la función propia del mecanismo de represión. Este depende en sí mismo de la imposibilidad de acordar con el discurso cierto pasado de la palabra del sujeto, vinculado, como Freud lo subrayo, al mundo propio de las relaciones infantiles. Precisamente, en la lengua primitiva, sigue funcionando ese pasado de la palabra… para este sujeto, esa lengua es su dialecto corso, en el cual podía decir las cosas más extraordinarias, por ejemplo arrojarle a su padre: “Si no te vas de aquí, te voy a botar al mal”. Estas cosas, que podrían también ser dichas por un neurótico que hubiese tenido que construir su neurosis de modo diferente, estaban ahí a cielo abierto, en el registro de la otra lengua, no sólo dialectal, sino interfamiliar.

¿Qué es la represión para el neurótico? Es una (la)lengua –a esta altura no dice Lacan lalengua por eso la partícula (la) es un agregado mío -, otra (la)lengua que fabrica con sus síntomas, es decir, si es un histérico o un obsesivo, con la dialéctica imaginaria de él con el otro. El síntoma neurótico cumple el papel de la lengua que permite expresar la represión. Esto hace palpar realmente que la represión y el retorno de lo reprimido son una única y sola cosa”.

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