Centro Oro
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Directora de Científica: Lic. Norma Mondolfo
Textos

Jornadas Centro Oro 2010 “Figuras del otro”
Sábado 13 de noviembre de 2010

“Cuerpos de tinta china”
La escritura en Macedonio Fernández y en Pessoa
o el dolor de existir

Lic. Susana Salce

 

Contemporáneos de una generación  heredera del “Dios ha muerto”  Pessoa decía que  “la incredulidad en la fe cristiana”,  había  contaminado todas las otras Fés (1) . En este marco histórico (finales del siglo XIX principios del XX)   tanto el poeta portugués como Macedonio  comparten la  creencia  en “la inexistencia del yo”, en el cuerpo como un obstáculo  y para ambos  la publicación de sus escritos tenía un carácter  secundario respecto de la propia escritura. Fueron escritores, poetas de lengua diversa que escribían para no publicar, entonces ¿para qué, por qué escribían?

“Escribo –dice Macedonio- bajo la depresiva inseguridad de existir, tengo miedo de saber que tengo un nombre que soy humano y que existo”(2)  “No sé quién soy que alma tengo”-dice Pessoa- “soy otro diferente de ese yo que no sé si existe”(3)

 ¿Me preguntaba  hasta dónde  una escritura que sostiene “La inexistencia del yo” permite  a sus autores desentenderse   del dolor de existir?

En “El libro del desasosiego”(4) Pessoa dice  que en tanto “el vivir lo horroriza y tortura” “las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas” con una escritura en la que ”la ortografía es gente”   el poeta se crea una existencia literaria  “me  he vuelto-dice- una figura de libro” una “vida leída”. Respecto del amor, la mujer, el sexo  y lo femenino: “Tú eres del sexo de las formas soñadas, del sexo nulo de las figuras”. “Tú no eres mujer. Ni siquiera dentro de mí evocas nada que yo pueda sentir femenino. Es cuando hablo de ti cuando las palabras te llaman hembra,  las expresiones te perfilan de mujer”.  Pessoa tuvo  un único amor conocido  con  una joven llamada Ofelia,  con la que mantuvo una especie de noviazgo que naufragó luego de tres meses de intercambiarse cartas.

Si Pessoa escribe para no vivir, Macedonio nace como autor a partir de la muerte de Elena  su mujer, el gran amor de su vida, con la que tuvo cuatro hijos. A partir de  que ella muere     decide dejar sus hijos al cuidado de algunos familiares y comienza a vivir  en distintas pensiones. Es común verlo muy abrigado llevando  un sobretodo o una superposición de ropas sobre el cuerpo aún en tiempos cálidos.

En su novela “El Museo de la novela de la Eterna”,(5)Elena es la “Eterna” a la que llama “Elenabellamuerte” en ese texto dice: “todo lo voy diciendo para matar la muerte de ella”. Con esta novela intenta la creación de una ciudad inexistente, un hogar para ella  y  el caballero inexistente, al que llama  “Deunamor”.  

En una llamada al pie de pag (6) explica  que por primera vez “en las sombras y sobras de su vida” le aparece un impulso a publicar y perpetuar a una persona y un hecho.  Se refiere a Elena y su muerte. También dice que “Deunamor” (7) el caballero inexistente, es una especie de autómata,  cuyo cuerpo es el cuerpo de un hombre que se insensibilizó por la muerte de su amada. Dice que a partir de esa muerte se produjo una notable modificación en su conducta y que en la novela es un hombre que nada siente, piensa, ni ve y que está en una actitud de espera.  

Germán García –psicoanalista, estudioso de Macedonio- dice que el poeta “buscaba llevar el cuerpo al máximo de analgesia” (8) y que la muerte de Elena lo puso frente a  una paradoja por que desde que ella muere el amor se emparenta con  la muerte, pero al mismo la niega en tanto  no cree en la muerte de los que aman y en la vida de los que no aman.  Para poder sostener esta paradoja tiene necesariamente que negar  el cuerpo que es la realidad por la cual la muerte se presentifica.  

Lo que ambos poetas llaman “la inexistencia del yo” coincide con una peculiar relación con el propio cuerpo y el cuerpo del otro. Ambos me interesaron siempre como poetas. A partir del libro de Colette Soler “La maldición sobre el sexo”(9), me interesó el análisis que hace de la obra de Pessoa desde el concepto de imaginario libre que Lacan estudia en Joyce.  Encuentro de mucho interés  interrogar este concepto en tanto permite pensar una problemática que se escucha en el consultorio en tanto vivimos en un tiempo de predominio de  vínculos virtuales que en muchos casos reemplazan al lazo social . Un paciente en análisis  decía, “yo a veces me siento así, como una cosa que camina no me valoro a mí mismo como una persona o un hombre, escuchando la música es como si no tuviera cuerpo”. Bastante tiempo después de analizarse descubrió un sentimiento de ternura  en una chica que lo llevó a darse cuenta que nunca había sentido algo parecido respecto de sí mismo.

Me interesa pensar esta falta de identificación narcisista con el propio cuerpo, esta falla en el núcleo narcisista que consiste en amar al cuerpo propio como a sí mismo. Este sí mismo que que estatuto tiene? Se trata del otro del espejo?¿cuál es la diferencia entre el semejante y el prójimo? ¿cómo pensar estos cuerpos de tinta china?

Macedonio dice “la literatura es el ameno comercio entre un autor insensible y una cosa inanimada sin interiores”(10). Un autor que se insensibiliza trabaja con una “cosa inanimada”, interpreto esa “cosa inanimada” como la letra que en tanto idéntica a sí misma no  refleja, en ella no es posible mirarse, sólo se vuelve legible cuando en conjunto multiplicado –represión mediante-  pierde su virtud icónica. Con ellas que son inertes el autor da vida a sus personajes. Por ej. Macedonio creó un personaje “sin nombre” al que llamó “Alphabeticus”(11),  se trata de  un señor hecho de letras , los ojos eran “oes”, la nariz un siete invertido etc. Tanto  Alphabeticus,  “el caballero inexistente” o los heterónimos de Pessoa,  son personajes de papel, cuerpos de letras, reflejos del autor,  semejantes que arman un espejo donde mirarse. Estos semejantes a pesar de lo que diga Pessoa no son “cuerpos tocables” si queremos abrazarlos nos encontramos con un vacío como en el mito de Narciso que cuando quiso abrazar su imagen se ahogó en el lago.

“Proliferación imaginaria”(12) llama Colette Soler a los heterónimos de Pessoa que están en el lugar del semejante porque el semejante no es lo mismo que el prójimo, se habla de esquizofrenización cuando el vínculo virtual viene en lugar del lazo social. Lo que va a decir Lacan en Joyce es que la pasión narcisista, la pasión por sí mismo estaba en Joyce en falta lo cual implica dejar caer el cuerpo propio.  Es interesante detenerse en esta distinción entre el concepto de  prójimo que no es lo mismo que el  semejante.(13) Mientras el semejante refiere a una imagen el  otro del espejo  el complejo del prójimo del cual habla Freud en el Proyecto tiene que ver con el concepto de Das Ding, la cosa expulsada en el origen, ese prójimo que es el primer objeto hostil  proveniente paradójicamente del primer objeto de satisfacción, ese prójimo es sobre todo cuerpo, antecedente de lo que Lacan llamó el objeto “a” y que por el lado del dolor Freud lo asocia con un grito, un grito mudo. El dolor la crueldad  está en el horizonte de este prójimo que en el Seminario de la Etica(14) Lacan relaciona con el “sí mismo”. Cuando hablamos de amar al otro como a sí mismo. Ese sí mismo se relaciona con un cuerpo que  puede funcionar como obstáculo.

La proliferación imaginaria llega en lugar de una metáfora que no alcanza lo cual puede darse en la psicosis pero también en algunos duelos. A veces  la pérdida en lo real que produce la muerte de un ser querido “moviliza al significante y comienzan a pulular” dice Lacan(15) las imágenes del duelo. Podríamos decir que no hay metáfora que alcance.

“La ventaja de las lágrimas de personaje” dice Macedonio es que “son lágrimas que no ruedan” cuando el dolor es tan grande los cuerpos se vuelven de tinta china, ante la pérdida en lo real de su amada y su hogar, Macedonio construye una ciudad inexistente, un hogar para la inexistencia. Me pregunto si esta escritura habrá logrado su objetivo como trabajo de duelo. Hace unos días escuché a Juan Ritvo  hablando del suicidio de Sandor Marai, decía que se habría suicidado no por lo avanzado de su edad y su ceguera sino porque no había podido tramitar el duelo por la muerte de su mujer. Marai, habla de este tema en su Diario (16)  que fue su último libro allí cuenta que le preguntaron si la quería, “¿la quería? No lo sé, ¿puede uno querer a sus piernas, o a sus pensamientos? Nada tiene sentido sin piernas ni pensamientos simplemente como ella forman parte de mí”  Ritvo decía que se trataba de un amor bíblico y que no se puede hacer el duelo por un amor como ese, aunque podría decirse que escribir  ese libro le permitió  seguir viviendo.

 

Bibliografía
1) Pessoa F. “Libro del desasosiego”Edit.Seix Barral S.A. Barcelona 1999
2) Fernandez Macedonio, “Papeles de Recienvenido” Edit. C.E.A.Latina Bs.As.1966
3) Pessoa F. “Diarios” Edit. Gadir. Madrid 2008
4) Pessoa F. idem .1)
5) Fernandez M. “Museo de la Novela de la Eterna” O.C. tomo VI Edit.Corregidor Arg. 1975
6) Idem anterior pág.27
7) Idem anterior pag.62
8) García G. “Hablan de Macedonio Fernandez” Edit.Atuel Bs.As. 1996
9) Soler C. “La maldición sobre el sexo”. Edic.Manantial Bs.As.2000
10)Idem. 8)
11)Idem. 2)
12)Idem. 9)
13)Ritvo J. “La intromisión del prójimo” Rev. Imago n 143 Setiembre 2010
14)Lacan J. “Seminario de la Etica” “El goce de la trasgresión” Edit. Paidos Arg.1991
15)Lacan J. “Lacan Oral” “Hamlet un caso clínico”Edic. Javier Bóveda Arg. 1983

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