- Inicia
esta crónica el Dr. Octavio Fernández Mouján
Me gustaría
redondear en esta síntesis de la historia del Centro Oro,
las ideas básicas sobre las cuales nos nucleamos los miembros
fundadores (Gisela Rubarth, Juan Pruden, Jaime Yospe, Ana Marìa
Daskal y yo):
- en
lo ideológico una visión del hombre más totalizadora
- en
lo científico una integración de distintas teorías,
técnicas y enfoques (fundamentalmente psicoanálisis
y psiquiatría dinámica)
-
una prioridad de la asistencia, pensar a partir de la clínica
- una
fuerte inserción en lo social
Nos convocaba
también la posibilidad de romper la dicotomía mente-cuerpo,
buscando la integración de la psicología con la clínica
médica. Y esto se reflejé en el nombre que originalmente
elegimos (Centro Médico Psicológico Bs. As.)
Comenzamos en agosto de 1972 con cinco consultorios, secretaria,
un ateneo semanal, gastos comunes y reuniones administrativas. Una
de nuestras primeras decisiones tuvo lugar en torno a los diversos
aspectos de la legalidad (tema que suscitaba por entonces una marcada
indiferencia en el medio): autorización en el Ministerio
de Salud Pública, legalización de los títulos
de las autorizaciones de los psicólogos, relación
psicólogo-psiquiatra, etc.
Todo este enfoque ideológico, científico, asistencial
y legal nos dio temple y seguridad para atravesar las tormentas
que m s tarde se sucedieron en Buenos Aires. La Institución
no se hizo enseguida, vino bastante después: al principio
ramos un grupo de gente que ponía sus consultorios privados
en un edificio común y que discutía su tarea en pequeños
ateneos y supervisiones, lo que nos permitió ir moldeando
nuestra actitud frente a la tarea clínica y dar más
calidad al trabajo. Esta sería la "era asistencial"
de la Institución.
Poco a poco se van produciendo nuevas incorporaciones al grupo fundador:
una de ellas es Ana Goldberg. Y a medida que esto sucede se van
dando pasos que llevan desde el consultorio privado al consultorio
institucional.
Otro hito importante es la llegada de Sofía: fue la primera
vez que el Centro se sintió en manos de una secretaria seria,
confiable y muy respetuosa en el trato con los pacientes.
Cuáles eran los pacientes que se acercaban al Centro en esta
época? Hicimos un estudio en relación a nuestros primeros
mil pacientes y vimos que nos manejábamos dentro de un ámbito
de población entre 12 y 45 años, con un epicentro
de los 25 a los 35 años. Veíamos fundamentalmente
neuróticos, pacientes con crisis vitales, adolescentes con
crisis en el aprendizaje, familias en conflicto, pacientes con caracteropatías
y borderline. En general se trataba de pacientes de clase media.
Al cabo de los primeros cuatro años, estaríamos llegando
a los albores de lo que podríamos llamar la "era institucional"...
- Continúa
esta crónica, Ana Goldberg
El Centro al
cual, extrañamente desde el comienzo, llamábamos "Instituto",
respondió como bien dijo Octavio Fernández Mouján
en crónicas anteriores a una necesidad de reagruparse, de
abandonar aquellas escenas de discusiones estériles y atomizantes,
para pensar juntos y hacer juntos un proyecto posible.
Se trabajaba mucho y se aprendía mas. Se instrumentó
la Coterapia como forma de transmitir el trabajo con grupos terapéuticos.
El privilegio de la clínica se sostenía en la avidez
para aprender y la generosidad para enseñar.
Después de las reuniones semanales para compartir y pensar
la práctica, y la reunión mensual para administrarnos
y discutir propuestas, comenzaron los Ateneos, al principio internos
y luego abiertos a diferentes invitados.
La primera investigación sobre los pacientes atendidos (edad,
motivo de consulta, tipo de tratamiento, duración) dio lugar
a la primera Secretaría: la de Asistencia, a la que siguió
poco tiempo después la Secretaría Científica,
que se ocupaba de los Ateneos, Jornadas y Seminarios internos.
El grupo había nacido con un nombre CMPBA (Centro Médico
Psicológico Buenos Aires), pero recién dos años
después se incluirían los consultorios de Clínica
Medica y Ginecología.
El grupo inicial se fue agrandando y complejizando, el espacio físico
también, y así el Centro ocupó el local-antigua
papelera- hoy aula y los consultorios de abajo.
Dos temas fueron pensados y discutidos intensamente: la Prevención
y la Docencia.
La incorporación de nuevas tareas y de nuevos miembros era
también una modificación o una reformulación
del rumbo.
La magnitud siempre creciente de la tarea asistencial dio paso al
reconocimiento y al deseo de muchos colegas de pertenecer a la institución.
Octavio Fernández Mouján lideró la ardua tarea
de transformar un grupo primario en una institución.
Así el centro fue creciendo, se departamentalizó,
amplió sus horizontes de investigación y asistencia:
Comunidad Terapéutica..... Pacientes Graves.... Psicopedagogía.
Y en los comienzos de1980 se constituyó PSIMEFA, (Psicología
y Medicina Familiar), entre otras cosas con el objetivo de conformar
una figura legal que se anticipara a la actual problemática
de la Asistencia Prepaga de la Salud.
En 1979 el Centro se planteó transmitir la experiencia acumulada
en esos primeros siete años y se abrieron dos Seminarios:
"Psicopatología de la Adolescencia" y "Abordajes
y Estrategias Terapéuticas".
Recién dos años después se crearía la
Escuela de Clínica Psicoanalítica y con ella la condición
para el ingreso de nuevos miembros titulares: ser graduados de la
Escuela.....
- Continúan
esta crónica, Rosa Kononovich y Liliana Mato
En
el año 1979, poco tiempo después de la fundación
del Centro, a sus integrantes se les presenta la inquietud de transmitir
lo pensado y elaborado a partir de su propia experiencia clínica.
Se abren los primeros seminarios que se transforman en el hito fundacional
de lo que sería la actividad docente del Centro Oro.
El proyecto trasciende ampliamente la primera intención de
transmitir la clínica y se diseña una escuela que
propone una formación teórico-clínica sistematizada,
abierta a distintas corrientes del pensamiento psi: se crea la Escuela
de Clínica Psicoanalítica. Corre el año 1981.
La dirección de la Escuela, desde su fundación hasta
la actualidad fue desempeñada sucesivamente por: la Dra.
Ana Goldberg, la Lic. Herminia Ferrata, la Lic. Rosa Kononovich,
la Dra. Liliana Mato y la Lic. Norma Mondolfo.
A partir de su fundación, la Escuela propone uno de los proyectos
institucionales más importantes: la creación del PEA
(Programa de Extensión Asistencial). PEA es asistencia a
la comunidad con honorarios reducidos. Para el Centro es una forma
de responder a los requerimientos de asistencia calificada y responsable
con honorarios reducidos. Para la Escuela significa que sus alumnos,
además de la formación teórica y de su participación
en la experiencia clínica de sus docentes, puedan ellos mismos
acceder a su propia práctica clínica, cumpliendo con
un objetivo fundamental de la Escuela: que la teoría de cuenta
de la práctica y que desde la práctica surjan las
apelaciones e interrogantes a la teoría.
La Escuela ha sido y es una experiencia valiosa para el Centro en
múltiples sentidos. Los titulares desempeñan las actividades
docentes y se los percibe altamente estimulados por la tarea. Los
profesores, desde sus clases o en sus presentaciones en Cámara
de Gesell como así también los admisores y supervisores
desde sus grupos PEA encuentran en su trabajo de transmisión
una fuente de gratificación y estímulo para seguir
pensando y produciendo científicamente. La Escuela refleja
permanentemente la experiencia que distintos departamentos y equipos
desarrollan en la Institución. Se han incluido en los últimos
años nuevas temáticas en su currícula: adicciones,
atención de pacientes con HIV, psicosomática, anorexia-bulimia,
experiencias con niños altamente perturbados (CEA), problemáticas
vinculadas a la infertilidad y adopción. Al mismo tiempo
se continuan profundizando áreas existentes en la Escuela
desde hace más años: clínica con familias,
niños, parejas, adolescentes, grupos y psicosis. La Escuela
trae el bullicio, las inquietudes y los interrogantes de los más
jóvenes a la Institución, y de hecho, se convierte
en el semillero de futuros integrantes de la misma. A partir de
este año los egresados pueden acceder a la categoría
institucional de egresados adherentes para poder seguir produciendo
en el marco del Centro. Hasta el presente ellos se hicieron cargo
de la realización de los ateneos y jornadas científicas.
Desde cada uno de los ámbitos de transmisión (clases,
grupos de admisión, supervisión y presentación
en Cámara Gesell) se estimula el estudio y la investigación.
Como parte de la formación promovemos también la producción
escrita. Los trabajos de los alumnos son presentados en la Jornada
Anual y algunos, seleccionados por concurso, son publicados en Entrelíneas,
el boletín del Centro.
El movimiento de la Escuela también se extiende más
allá de los límites del Centro, hacia la comunidad
científica. Hemos creado la pasantía en el Hospital
Piñero para que nuestros alumnos entren en contacto con la
asistencia de pacientes graves, atención en urgencias e interconsultas.
Por otra parte hemos creado lazos con cátedras de distintas
universidades nacionales y privadas (UBA, Universidad del Salvador,
Universidad de Belgrano) para que sus alumnos sean pasantes por
nuestra Institución y por nuestra Escuela.
Rememorar la
historia de la Escuela
nos remite permanentemente a lo actual, como una historia que da
cuenta de un pasado que se actualiza en el presente y que apunta
con vigor hacia el futuro.
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